Hace un ratillo, echando un vistazo a la blogosfera, como la llaman algunos, leía algo sobre mi blog que me ha hecho pensar unos instantes. Solo eso, unos instantes. Y me he dicho, ¿porque no escribir algo sobre tan "sugerente" e ingenuo tema?
Resulta que un visitante de este blog, al que no conozco de momento por hallarse oculto tras una celosía, y al que respeto si es esa su decisión, pues me ha "dedicado" una frase en uno de sus post.
La verdad es que no sé muy bien como tomármelo, pues dice de este blog que le llama su atención por su ingenuidad. En fin, seré ingenuo (según el diccionario, "sin malicia, inocente") y me lo tomaré en sentido positivo, como un cumplido. Tampoco pretendo con todo esto llegar más lejos de lo que a continuación os diré, y que es una reflexión en "voz alta" acerca de la cotidianedad.
Creo que a veces la ingenuidad es una virtud más que un defecto. Prefiero en ocasiones, conscientemente, mirar las cosas desde esa óptica, aunque no me vea como un ingenuo, y espero que los demás tampoco me vean así. Lo digo por el posible sentido despectivo de la palabra, jajaja.
Pero tal como está la vida, donde cada día nos desayunamos alguna desgracia, donde cada día convives con uno y mil problemas de este municipio, me parece que esa pizca de ingenuidad nos ayuda, o debe hacerlo, a hacer más llevadero el día a día. Eso de "piensa mal y acertarás...", coño no podemos vivir siempre amargados y mirando de reojo.
Claro está, y en referencia al blog, éste, el mío, que lo único que pretendo es escribir, desahogarme de este modo cuando me place, como ahora hago. Y desde luego a lo largo de todo este tiempo, que lleva ya camino de los dos años, he escrito de todo, desde lo insignificante a lo significante, de lo humano y lo divino, de lo ingenuo y lo malvado...
Ya lo dijo el poeta italiano Arturo Graf, "La ingenuidad es una fuerza que los astutos hacen mal en despreciar".
Resulta que un visitante de este blog, al que no conozco de momento por hallarse oculto tras una celosía, y al que respeto si es esa su decisión, pues me ha "dedicado" una frase en uno de sus post.
La verdad es que no sé muy bien como tomármelo, pues dice de este blog que le llama su atención por su ingenuidad. En fin, seré ingenuo (según el diccionario, "sin malicia, inocente") y me lo tomaré en sentido positivo, como un cumplido. Tampoco pretendo con todo esto llegar más lejos de lo que a continuación os diré, y que es una reflexión en "voz alta" acerca de la cotidianedad.
Creo que a veces la ingenuidad es una virtud más que un defecto. Prefiero en ocasiones, conscientemente, mirar las cosas desde esa óptica, aunque no me vea como un ingenuo, y espero que los demás tampoco me vean así. Lo digo por el posible sentido despectivo de la palabra, jajaja.
Pero tal como está la vida, donde cada día nos desayunamos alguna desgracia, donde cada día convives con uno y mil problemas de este municipio, me parece que esa pizca de ingenuidad nos ayuda, o debe hacerlo, a hacer más llevadero el día a día. Eso de "piensa mal y acertarás...", coño no podemos vivir siempre amargados y mirando de reojo.
Claro está, y en referencia al blog, éste, el mío, que lo único que pretendo es escribir, desahogarme de este modo cuando me place, como ahora hago. Y desde luego a lo largo de todo este tiempo, que lleva ya camino de los dos años, he escrito de todo, desde lo insignificante a lo significante, de lo humano y lo divino, de lo ingenuo y lo malvado...
Ya lo dijo el poeta italiano Arturo Graf, "La ingenuidad es una fuerza que los astutos hacen mal en despreciar".











