
La máquina no la tengo, aunque las ganas por saber de mi pasado, sí.
De siempre me apasionó esta idea, creo que es algo que debe llevarse en la sangre, algo que te inculcan de pequeño, ese algo que va creciendo en tí conforme te haces mayor y que llega el día en que preguntas y te preguntas quienes, donde, como eran...
Hace algún tiempo que empecé este camino, y a día de hoy son ya cerca de sesenta los nombres encontrados. Los últimos datos los encontré el pasado sábado en la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de Consolación de El Pedroso. Antes ya lo hice en la Iglesia parroquial Santa María del Alcor.
Aún recuerdo aquel hormigueo que me recorrió el cuerpo cuando encontré en nuestro Archivo municipal, sin esperarlo, el nombre de una persona que seguramente me tenía que tocar algo. Cuando pregunté por él, estaba en lo cierto, era uno de mis tatarabuelos maternos. Y continué y continué, remontándome en una de las líneas de sangre siete generaciones atrás.
Lo dicho, algo que me apasiona. ¿A quien no le gusta saber sobre su pasado, aunque a veces no encuentres lo que esperabas o deseabas? Sin duda, seguiré en la formación del árbol genealógico.
Y al final, descubrí que, por línea materna, tengo sangre procedente de Valsequillo (Córdoba) y Pallares (Badajoz), además de El Pedroso. Por línea paterna, sangre mairenera y..., habrá que buscar.
Pd.: si podéis, os animo, es algo muy gratificante.
De siempre me apasionó esta idea, creo que es algo que debe llevarse en la sangre, algo que te inculcan de pequeño, ese algo que va creciendo en tí conforme te haces mayor y que llega el día en que preguntas y te preguntas quienes, donde, como eran...
Hace algún tiempo que empecé este camino, y a día de hoy son ya cerca de sesenta los nombres encontrados. Los últimos datos los encontré el pasado sábado en la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de Consolación de El Pedroso. Antes ya lo hice en la Iglesia parroquial Santa María del Alcor.
Aún recuerdo aquel hormigueo que me recorrió el cuerpo cuando encontré en nuestro Archivo municipal, sin esperarlo, el nombre de una persona que seguramente me tenía que tocar algo. Cuando pregunté por él, estaba en lo cierto, era uno de mis tatarabuelos maternos. Y continué y continué, remontándome en una de las líneas de sangre siete generaciones atrás.
Lo dicho, algo que me apasiona. ¿A quien no le gusta saber sobre su pasado, aunque a veces no encuentres lo que esperabas o deseabas? Sin duda, seguiré en la formación del árbol genealógico.
Y al final, descubrí que, por línea materna, tengo sangre procedente de Valsequillo (Córdoba) y Pallares (Badajoz), además de El Pedroso. Por línea paterna, sangre mairenera y..., habrá que buscar.
Pd.: si podéis, os animo, es algo muy gratificante.