
Y no dejas de darle vueltas y vueltas a la cabeza, preguntándote una y otra vez. Pero lo peor, es que no encuetras respuestas a esas preguntas y a esos por qués.
A veces son porqués existenciales, otros son por qués personales, otros son por qués laborales. Podríamos decir que hay un buen saco de por qués. La putada es que no sabes donde está el saco de las respuestas a esos por qués.
Es más, hasta me pregunto por qué escribo esto ahora. Que paradoja, verdad.
Pd: solo espero que a partir del sábado, cuando esté en la costa portuguesa, en El Algarve, muchos de esos por qués encuentren su respuesta.