
No sé si este juego de palabras se entenderá, pero espero que cuando llegue al final de este post haya podido dejar constatado y bien claro lo que hoy me ronda por la cabeza.
Cada día que pasa, son más y más las personas con las que trato. La gran mayoría de las veces son las mismas, pero día a día vas conociendo y tratando más gente. Gente que te enseña, tanto unos como otros, que te ilustran, de la que aprendes, y gente que te das cuenta con el paso de los días lo falsas e hipócritas que pueden llegar a ser.
Pero también todo lo contrario, gente con lo que cuanto más tratas con ellas, te vas dando cuenta lo buenas personas que son, el corazón que tienen, lo leales y serias que pueden llegar a ser contigo. Otros u otras, no cambiarán; bueno, sí, pero a peor. Cuanto más viejos...
Imagino, aunque espero que no, que quienes tratan conmigo a diario, o alguna vez por algún tema en concreto, puedan verme de un modo del que creo no ser. Procuro ser claro con ellos y ellas, siempre digo que más vale una vez colorao que ciento amarillo. Intento ser fiel a un modo de pensar y de actuar a diario, marcándome unos objetivos. No sé si lo consigo o no.
En definitiva, para mí, tres tipos de gente, los que me aportan, los que me dejan indiferentes, y en último lugar los que cada día me decepcionan un poquito más.